Join us Sundays at 9:00 am and 10:30 am

Cuando hay armonía el Señor concede bendición y vida eterna

Hola, soy el Pastor Jorge Díaz
La Reflexión de hoy está basada en el Salmo 133 que nos asegura que …

Cuando hay armonía el Señor concede bendición y vida eterna


Salmo 133 (NTV)

¡Qué maravilloso y agradable es cuando los hermanos conviven en armonía!
2 Pues la armonía es tan preciosa como el aceite de la unción que se derramó sobre la cabeza de Aarón que corrió por su barba hasta llegar al borde de su túnica.
3 La armonía es tan refrescante como el rocío del monte Hermón que cae sobre las montañas de Sión.
Y allí el Señor ha pronunciado su bendición, incluso la vida eterna.

Así como no es posible que una persona exista sin pertenecer a una familia, tampoco podemos ser cristianos sin tener nada que ver con la iglesia. La membresía en una iglesia es un hecho espiritual básico para aquellos que confiesan a Cristo como Señor. Es parte de la esencia misma de la redención.

La pregunta NO es: ¿Formaré parte de una comunidad de fe?, sino: ¿Cómo debo vivir dentro de esta comunidad de fe?

El Salmo 133 presenta lo que deben buscar y anhelar alcanzar los seguidores de Jesús: ¡Qué maravilloso y agradable es cuando los hermanos conviven en armonía!  El salmo convierte en una canción aquello que se dice y se demuestra a lo largo de las Escrituras y de la iglesia: la comunidad de fe.

Las Escrituras no reconocen al cristiano solitario. Las personas de fe son siempre miembros de una comunidad. No es solo necesario, sino que es deseable que nuestra fe tenga una dimensión social, una relación humana: ¡Cuán bueno y agradable es que los hermanos convivan en armonía!

Vivir en una comunidad de fe, la iglesia, es difícil

Al mismo tiempo que vivir en comunidad es algo necesario y deseable, es también algo enormemente difícil.  En la frase: que los hermanos convivan en armonía, hay una clave sobre la naturaleza de la dificultad. La mayoría de los cristianos tienen alguna experiencia directa de lo que significa vivir con hermanos y hermanas. Los hermanos y las hermanas a veces se pelean. Por eso a veces es difícil convivir en buenos términos.

La armonía es preciosa como el aceite de la unción

En el Salmo 133 existen dos imágenes poéticas ricas en ideas sobre cómo podemos estimular, facilitar y crear una vida comunitaria buena y placentera en Cristo. La primera imagen describe la armonía en la comunidad como:

El aceite, a lo largo de las Escrituras, es una señal de la presencia de Dios, un símbolo del Espíritu de Dios. El aceite resplandece, almacena la calidez de los rayos del sol, suaviza la piel, perfuma a la persona. En la comunidad de Dios existe una especie de calidez y comodidad que contrasta con la frialdad y dureza de las personas que andan a empujones entre la multitud y el gentío.

La unción del Antiguo Testamento nos recuerda que todos los creyentes, a través de Cristo, somos llamados a ser agentes de cambio, luz en la oscuridad y portadores del mensaje del reino de Dios. Al comprender y abrazar este concepto, podemos vivir de manera intencional y efectiva, cumpliendo la obra que Dios ha puesto en nuestras manos.

La armonía es tan refrescante como el rocío del Monte de Hermón

En la segunda imagen se presenta como el rocío de la mañana.

La armonía es tan refrescante como el rocío del monte Hermón que cae sobre las montañas de Sión.

El aceite que corre por la barba de Aarón comunica calidez y una relación sacerdotal.

El rocío que desciende por las laderas de Hermón comunica algo nuevo, fresco y lleno de esperanza. El aceite y el rocío. Las dos cosas que hacen que la vida en comunidad sea hermosa y agradable a Dios.

La armonía trae bendición y vida eterna de parte del Señor

El último verso del poema del salmo 133 declara que la vida buena y agradable de la convivencia hace posible que el Señor conceda bendición y vida eterna.

El Salmo 133 nos presenta un pequeño indicio del cielo; un indicio que se expande en una gran visión en Apocalipsis 4 y 5; de esa manera captamos que la buena hermandad que nos entusiasma aquí en la tierra se encuentra en el cielo.

Allí donde las relaciones interpersonales son cálidas y se tiene la esperanza de que las expectativas se realizarán es donde ya estamos comenzando a disfrutar la vida de convivencia que se completará en nuestra vida eterna. Lo cual significa que el cielo se parece más que nada a una buena fiesta. Reunamos en nuestra imaginación a todos nuestros amigos favoritos, a los compañeros que despiertan nuestra mayor alegría, a las relaciones más estimulantes, a las experiencias compartidas más deliciosas, a las personas que nos hacen sentir completamente vivos —eso es un indicio de cómo es el cielo, porque allí es donde el Señor concede bendición y vida eterna.

Oremos

Padre celestial, reconozco que no siempre he sido el mejor contribuyente a la armonía de la congregación; te pido perdón. Te ruego que me ayudes a saber cómo ser una parte creativa y colaborar a la unidad y armonía de tu pueblo. En el nombre de Jesús. Amén

Reflexión y acción

¿Puedes pensar en algo con lo cual puedes contribuir positivamente a la armonía y compañerismo en tu congregación?

Que Dios te bendiga es el deseo de mi corazón y mi oración por ti hoy.